TOLEDO, 6 de mayo. (EUROPA PRESS) – Los obispos de las cinco diócesis de Castilla-La Mancha han advertido a los padres sobre la importancia de la asignatura de Religión Católica en la formación integral de sus hijos. En una carta conjunta, consideran que la enseñanza religiosa escolar es «una verdadera disciplina académica» que ayuda a los alumnos a reflexionar sobre las grandes preguntas de la existencia: «¿Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde caminamos?» Además, les permite conocer mejor las razones de la fe y de la moral cristianas.
Una disciplina académica que enriquece
Los obispos subrayan que esta asignatura facilita una comprensión más profunda de la cultura, el arte y la historia, todos ellos marcados por la fe cristiana. Según afirman, «lejos de oponerse a la razón, la ilumina y dialoga con ella, favoreciendo una inteligencia crítica, libre y abierta a la verdad».
Desarrollo del mundo interior
La carta continúa resaltando que en el aula de religión se cultiva el mundo interior, «allí donde nacen las decisiones más importantes de la vida». Este es un espacio donde los jóvenes confrontan cuestiones decisivas como el sentido de la vida, la dignidad de la persona, el valor del sufrimiento, la experiencia del perdón y la esperanza que no defrauda. «En este contexto, el corazón se ensancha y aprende a vivir desde el respeto, la empatía y el amor al prójimo», añaden los obispos.
Compromiso con la sociedad
Además, defienden que la asignatura de Religión impulsa a los alumnos a salir de sí mismos y a comprometerse con la realidad. Los obispos enfatizan que la fe no es algo intimista; por el contrario, «comporta una fuerte invitación a construir ‘la civilización del amor’, a vivir la justicia en las relaciones humanas, a cuidar la creación y a ponerse al servicio de los más vulnerables». Con ello, se forman «ciudadanos responsables, capaces de construir una sociedad más humana, más fraterna y verdaderamente abierta al bien común».
Una elección respetuosa
La carta plantea la pregunta: «¿Por qué privar a nuestros jóvenes de esta riqueza?», destacando que la enseñanza de la religión no se impone, sino que se ofrece respetando la libertad de las familias, las cuales son las principales educadoras de sus hijos. De este modo, se anima a los alumnos a acoger esta oportunidad como un espacio de auténtica libertad interior, donde pueden descubrir que la vida tiene una profundidad y belleza que van más allá de lo inmediato.
Agradecimientos a las familias y profesores
El mensaje concluye agradeciendo a las familias por su confianza y compromiso con la educación integral de sus hijos, enfatizando que «al elegir esta enseñanza, están apostando por una formación que abraza todas las dimensiones de la persona». Asimismo, se dirige a los profesores de religión, reconociendo su «apasionante» labor de educar a los jóvenes «en la verdad y en el amor», y destaca que su dedicación es un servicio valioso tanto para la Iglesia como para toda la sociedad.
