El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha declarado el 21 de noviembre que Rusia ha cruzado una línea y se puede considerar que ha llevado a cabo actos de «terrorismo de Estado» tras un reciente sabotaje en la red ferroviaria del país. Tusk destacó que, a pesar de que ha habido incidentes similares en el pasado, lo sucedido en este caso es más grave y representa un nuevo nivel de agresión.
Durante su intervención en el Parlamento, Tusk afirmó que Rusia está implementando una «fase de guerra híbrida» destinada a desestabilizar Polonia. El ataque en cuestión se produjo en unas vías ferroviarias que conectan Varsovia con la ciudad de Lublin, y el primer ministro aseguró que este acto fue «inspirado y organizado directamente por los servicios del Kremlin», y se trata de un esfuerzo por debilitar no solo a Polonia, sino también por enfrentar al país con Europa y Ucrania.
Tusk también expresó su preocupación por aquellos que han sido engañados por las mentiras de Moscú y a quienes instó a mantenerse alerta ante estas amenazas. «Rusia quiere debilitarnos a toda costa, porque a día de hoy Polonia es demasiado fuerte para ser atacada directamente», afirmó.
A lo largo de la misma semana, Polonia ha tomado medidas en respuesta a estos actos de sabotaje. Una de ellas fue el cierre del último consulado ruso operativo en Gdansk y la restricción de los movimientos del personal diplomático de la Embajada de Varsovia dentro de Polonia.
