
MADRID, 15 Ene. (EUROPA PRESS) – En un reciente discurso, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha reafirmado su compromiso con «los ideales de un mundo multipolar», denunciando al mismo tiempo el deterioro de la situación internacional. Sorprendentemente, Putin se abstuvo de mencionar varios episodios recientes, tales como la crisis en Irán, la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, o las amenazas expansionistas del ex presidente Donald Trump sobre Groenlandia.
A pesar de haber expresado su oposición a quienes buscan su propia seguridad a expensas de otros países, Putin eligió no referirse a estos asuntos concretos durante su intervención en la ceremonia de entrega de cartas credenciales a los nuevos embajadores.
El mandatario ruso ha hablado de una «seguridad equitativa» que «no puede asegurarse a expensas de otros» y ha reiterado que la guerra en Ucrania es «consecuencia directa de años de ignorar los intereses legítimos de Rusia» y de crear «amenazas deliberadas» como el avance de la OTAN hacia las fronteras rusas.
Putin afirmó que «Rusia aspira a una paz duradera y sostenible en el tiempo que garantice la seguridad de todos» y indicó que no son Rusia y sus aliados quienes están listos para una solución pacífica del conflicto. «Hasta entonces, Rusia seguirá persiguiendo sus objetivos», advirtió.
El presidente ruso reconoció que la relación del Kremlin con la mayoría de las capitales europeas «deja mucho que desear», echando la culpa a las mismas. «El diálogo entre funcionarios, público y círculos empresariales se ha reducido al mínimo, sin ser culpa nuestra», protestó, según la agencia de noticias TASS.
«La cooperación en asuntos regionales e internacionales clave se ha congelado», admitió Putin, quien aún espera que «con el tiempo, la situación cambie» y que se puedan recuperar esos vínculos, siempre que se garanticen «las legítimas preocupaciones de seguridad y el respeto de los intereses» rusos.
Defensa de un mundo multipolar
Putin hizo hincapié en que la diplomacia «está siendo reemplazada cada vez más por acciones unilaterales y muy peligrosas», aunque no mencionó ejemplos específicos, más allá de expresar su solidaridad con Cuba y «su determinación en defender su soberanía e independencia con todas sus fuerzas».
«En lugar del diálogo entre Estados, escuchamos el monólogo de quienes, por derecho de fuerza, consideran permisible dictar su voluntad, enseñar a otros a vivir y dar órdenes», reprochó un Putin que insistió en que desde Moscú continúan «comprometidos con los ideales de un mundo multipolar».
Finalmente, Putin hizo un llamado a todos los miembros de la comunidad internacional para que respeten el Derecho Internacional y colaboren en la creación de «un nuevo orden mundial en el que todos los Estados tendrían derecho a su propio modelo de crecimiento, a determinar su propio destino sin influencias externas, preservando al mismo tiempo su cultura y tradiciones distintivas».
Además, destacó la importancia de establecer nuevas relaciones bilaterales con las autoridades talibanes en Afganistán, considerándolo un impulso necesario para que el país «sea un Estado unido, independiente y libre de terrorismo y tráfico de drogas». También lamentó el estancamiento de la relación con Corea del Sur.
