El Gobierno de España propondrá este lunes en el Consejo de Energía de la Unión Europea que se acabe desde 2026 con el cambio de hora estacional, argumentando que apenas ayuda a ahorrar energía y que tiene «un impacto negativo» en la salud y en la vida de los ciudadanos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, manifestó en un video publicado en la red social ‘X’ que «francamente» no le ve sentido a retrasar y adelantar las agujas del reloj dos veces al año.
Argumentos del Gobierno
En su argumentación, Sánchez destacó que en todas las encuestas realizadas, tanto a españoles como a europeos, la mayoría está en contra del cambio de horario. Además, mencionó que la ciencia indica que este cambio ya no supone un ahorro energético y que, por el contrario, trastoca los ritmos biológicos de las personas.
En este contexto, el presidente adelantó que planteará la cuestión en el Consejo de Transporte, Telecomunicaciones y Energía (TTE) de la UE, instando a que se tome en cuenta una votación del Parlamento Europeo de hace seis años que optó por eliminar el cambio horario en 2026.
Europa debe escuchar a su ciudadanía
El Gobierno se apoyará en tres argumentos clave para defender la eliminación del cambio de hora: el respaldo mayoritario de la ciudadanía, la falta de evidencia científica que demuestre que esta práctica genera un ahorro energético significativo y las consecuencias negativas que tiene para la salud y el bienestar de muchos ciudadanos.
Fuentes de Moncloa recuerdan que esta medida ya fue apoyada en su momento por el Parlamento y la Comisión Europea, y que ahora los Estados miembros deben dar el paso, ya que el calendario actual de cambios termina en 2026, lo cual representa «una ventana de oportunidad» para replantear la situación.
Un cambio necesario para Europa
Según los defensores de esta postura, eliminar el cambio de hora haría que los ciudadanos sientan que Europa les escucha. «Queremos una Unión Europea más moderna, que piense en la vida cotidiana de las personas. Es hora de sincronizar Europa con la gente, no con el reloj», afirman desde el Gobierno.
Respaldo histórico en la Eurocámara
En 1980, la Comunidad Económica Europea comenzó a coordinar los horarios de verano e invierno con el fin de reducir el consumo energético y armonizar el funcionamiento del mercado común. Sin embargo, el Gobierno sostiene que esta medida ha quedado obsoleta debido a la evolución de la economía, la tecnología y los hábitos sociales, que han mandado a un segundo plano la eficacia de mantener el cambio de hora.
En 2018, la Comisión Europea ya había propuesto eliminar el cambio de hora estacional, permitiendo que cada país decidiera a través de una consulta pública si deseaba mantener su horario actual o establecer uno definitivo sin los ajustes bianuales. En marzo de 2019, el Parlamento Europeo respaldó esta propuesta, reflejando que el 84% de los ciudadanos europeos y el 66% de los españoles se mostraron a favor de acabar con este sistema. Sin embargo, la propuesta legislativa todavía no ha sido adoptada de manera conjunta por el Consejo de la UE, lo que ha hecho que, seis años más tarde, los Estados miembros no hayan fijado una posición clara.
