Más de 70 tractores procedentes de todas las comarcas de Bizkaia se manifestaron el 29 de enero en las calles de Bilbao, bajo el lema «¡UE-Mercosur Stop! La alimentación no es una mercancía». Este movimiento fue convocado por los sindicatos EHNE y ENBA, que reivindican que la alimentación debe considerarse «un derecho básico» y exigen que no se aplique bajo ningún concepto el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur.
Los aproximadamente 75 tractores, acompañados de aperos, remolques y cisternas empleadas en la agricultura, comenzaron la concentración a las 10:30 en la explanada de San Mamés, accediendo en tres columnas procedentes de Markina, Mungia y Karrantza, y entrando a Bilbao por Ibarsusi, Elorrieta y Zorrotza.
La comitiva partió una hora después, recorriendo la Gran Vía bilbaína en dirección al Teatro Arriaga, donde llevaron a cabo un acto final de protesta. En este evento, distintos representantes de los sindicatos agroganaderos vascos intervinieron para expresar sus preocupaciones.
Unzalu Salterain, responsable de EHNE, explicó los motivos de la movilización, destacando que «la alimentación tiene que estar fuera de todos los tratados de libre comercio porque no es una mercancía, sino un derecho básico». Aclaró que la protesta se centró en el tratado con Mercosur, aunque su posición es válida también para el acuerdo recién firmado con India.
Salterain mencionó que el acuerdo de Mercosur está actualmente en los tribunales europeos y exigió que no se lleve a cabo hasta que el Tribunal Europeo se pronuncie, así como que el Parlamento Europeo vote y acepte el acuerdo que propone la Comisión Europea con los países de Mercosur.
El representante sindical denunció que el tratado no solo perjudica a los pequeños y medianos productores de baserritarras vascos y europeos, sino que también tiene en cuenta a los productores de Brasil, Argentina y Paraguay, subrayando que «las grandes beneficiadas de este tipo de acuerdos, al final, son las multinacionales».
Salterain hizo hincapié en que estas multinacionales no son anónimas; una de ellas, la brasileña JBS, está desarrollando en San Sebastián la mayor planta de carne sintética de laboratorio, con una capacidad de producción de hasta 4.000 toneladas. Salterain subrayó que este proyecto cuenta con un fuerte apoyo financiero del Gobierno Vasco, a pesar de que JBS fue señalada como responsable de uno de los mayores casos de corrupción en Brasil.
Desde el sector agroganadero vasco, Salterain lanzó un mensaje de esperanza, haciendo un llamado a la ciudadanía para que actúe como «un cinturón de apoyo y seguridad» y consuma productos locales como antídoto frente a los grandes problemas que enfrenta el sector.
Moneda de Cambio
El portavoz de EHNE reiteró que el sector agroganadero no puede ser utilizado como «moneda de cambio» en tratados comerciales. «Hay que parar de alguna manera este tipo de dinámicas si no queremos cargarnos todo el sector, tanto en estos países como en otros», afirmó.
Al ser cuestionado sobre si se consideran un daño colateral de acuerdos comerciales más amplios, Salterain respondió que no son un daño colateral, sino afectados directos. Resaltó que hablar de que son un sector estratégico «suena muy bien», pero debe ser demostrado con hechos y políticas que protejan directamente al sector.
Finalmente, Salterain se mostró confiado en que estas movilizaciones «van a dar frutos», lo que obligará a los parlamentarios en Europa a pensárselo cuidadosamente antes de votar.
