
PAMPLONA, 28 de noviembre (EUROPA PRESS) – El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha puesto en servicio un nuevo tramo de 4,9 km de la autovía A-68, que conecta las localidades de Mallén, en la provincia de Zaragoza, y Cortes, en Navarra.
Este nuevo tramo culmina el ya operativo entre Gallur y Mallén desde 2022, formando parte de un proyecto más amplio destinado a duplicar y mejorar el trazado de 15,10 km de la carretera N-232, con una inversión total de 75,2 millones de euros (IVA incluido).
Según informa el Ministerio, esta nueva conexión une los dos tramos adyacentes de la autovía A-68 que ya están abiertos, estableciendo una vía de alta capacidad entre Zaragoza y Tudela.
El nuevo segmento de autovía se construyó aprovechando el trazado actual de la carretera N-232. Esto ha requerido elevar el nivel de la calzada para adaptarse a los pasos transversales existentes, que han sido ampliados o reemplazados para cumplir con los estándares de diseño actuales.
La sección transversal consiste en dos calzadas con dos carriles por sentido de 3,50 m de ancho, un arcén exterior de 2,50 m y uno interior de 1,5 m.
Este nuevo tramo incluye los enlaces de Mallén y de Cortes, así como tres vías de servicio, lo que facilita la conexión de la autovía con estos municipios y sus polígonos industriales, así como con la red de carreteras provincial que interconecta los municipios de la comarca Campo de Borja.
Además, se ha inaugurado una nueva glorieta que sustituye la antigua intersección en forma de ‘T’ entre la carretera N-122 y la autopista AP-68. Esta mejora «aumenta la seguridad vial en un punto que actualmente soporta un elevado tráfico de vehículos pesados».
Se ha mejorado la permeabilidad de la infraestructura mediante la construcción de un total de ocho estructuras: tres de ellas para cruzar el río Huecha, otras tres que facilitan la continuidad de la red viaria de Mallén y la red provincial de carreteras, un paso inferior para el cruce de la vía pecuaria Cordel de la Loba y una pasarela peatonal que une Mallén con el polígono industrial El Zafranar, además de proporcionar continuidad al trazado del Camino Jacobeo del Ebro, destacando por su tipología de arco superior con el tablero suspendido mediante péndolas.
Para «asegurar la integración ambiental de la infraestructura en el entorno», se han implementado diversas medidas, incluyendo la revegetación de taludes y zonas cercanas a la infraestructura, la instalación de pasos de fauna que garantizan la permeabilidad y conectividad ecológica entre ambas márgenes de la autovía, así como portillos y rampas de escape que permiten la «salida segura» de la fauna, y la colocación de pantallas acústicas para reducir la inmisión sonora en la zona urbana.
Corredor del Valle del Ebro
El corredor del valle del Ebro «constituisce la vía natural» para el transporte por carretera desde el Mediterráneo hacia la cornisa Cantábrica, por lo que la conversión en autovía de la carretera N-232 «es una actuación indispensable para aumentar la capacidad y mejorar la seguridad vial en un itinerario con alta intensidad de tráfico de vehículos pesados».
Por la carretera N-232 «circula una media de 13.000 vehículos al día, de los cuales el 43% son pesados». Esta autovía se configuran como «infraestructura fundamental para la vertebración del territorio y el desarrollo industrial y logístico de las comunidades de Aragón, Navarra y La Rioja».
