
VALLADOLID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) –
La Policía Nacional ha detenido en Valladolid a tres jóvenes como presuntos autores de un delito contra la salud pública. Durante la operación, se encontraron casi 20 gramos de cocaína, hachís y MDMA, así como 700 euros en efectivo en una zona de aparcamientos cercana a una discoteca de la capital.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 28 de febrero, cuando una dotación policial patrullaba por una zona de aparcamiento próxima a una discoteca reconocida en la capital. Al percatarse de la presencia de la policía, un joven se dirigió rápidamente hacia un vehículo estacionado, donde se encontraban otros dos hombres.
La conducta nerviosa de los tres individuos despertó las sospechas de los agentes, quienes procedieron a identificarlos por si existía alguna requisitoria en su contra. Durante la identificación, los hombres mostraron un comportamiento «muy nervioso y esquivo», conforme a lo indicado por fuentes policiales en un comunicado.
Tras consultar las bases de datos policiales, se descubrió que uno de los jóvenes tenía antecedentes por delitos relacionados con la salud pública. Por esta razón, se solicitó el apoyo de otra unidad policial y se llevó a cabo un registro exhaustivo tanto de las pertenencias de los detenidos como del vehículo.
Durante el registro, se encontraron más de 700 euros en efectivo, cuya procedencia no pudieron justificar de manera coherente. También se incautaron exactamente 11,4 gramos de cocaína, 4,3 gramos de cocaína rosa (conocida como tusi), 1,4 gramos de MDMA y 2,6 gramos de hachís.
Los jóvenes estaban utilizando una caja de ocultación magnética y escondrijos, como el guardapolvo de la palanca de cambios, para intentar evadir la detección de la droga por parte de los agentes. De acuerdo con las tablas de la Oficina Central Nacional de Estupefacientes, se estimó que el valor de la droga en el mercado ilícito podría ascender a 954 euros.
Debido a la cantidad de drogas y dinero intervenido, los agentes procedieron a la detención de los tres jóvenes como presuntos autores de un delito contra la salud pública. Fueron trasladados a dependencias policiales, donde permanecieron bajo custodia hasta la finalización del atestado policial. Posteriormente, fueron puestos a disposición de la autoridad judicial, que decretó su libertad.
