El presidente de EE.UU., Donald Trump, se dirigió al parlamento israelí, la Knesset, en Jerusalén, el 13 de octubre de 2025. Durante su intervención, Trump solicitó al presidente israelí, Isaac Herzog, que considerara indultar al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, quien enfrenta un juicio por corrupción.
Trump planteó la cuestión durante su intervención ante el Parlamento israelí, en el contexto de la firma de un plan de paz entre Israel y Hamás. “¿Por qué no le concede un indulto a Netanyahu?”, fue la pregunta del mandatario estadounidense a Herzog.
Varias causas judiciales abiertas
Netanyahu enfrenta actualmente tres causas judiciales: los casos 1.000 y 2.000 por fraude y abuso de confianza, así como el caso 4.000 por soborno, fraude y abuso de confianza. Trump, aludió al caso 1.000, señalando que “¿a quién le importan unos cigarros y champán?”, refiriéndose a la acusación de que Netanyahu recibió costosos regalos, como puros y champán, del empresario Arnon Milchan entre 2007 y 2016, a cambio de favores relacionados con intereses comerciales y visados.
Netanyahu es “un buen hombre”
El presidente Trump subrayó su apoyo a Netanyahu, declarando que es “un buen hombre”, y admitió que su petición a Herzog no estaba en su discurso original, pero consideró que “tiene mucho sentido” hacerla. «Resulta que este caballero de aquí me cae bien», añadió Trump, refiriéndose al primer ministro israelí.
Herzog dispuesto a estudiar un indulto
Isaac Herzog, presidente de Israel, manifestó en una entrevista con la radio del Ejército a finales de septiembre que está abierto a la posibilidad de conceder un indulto a Netanyahu. “Si me solicitan que conceda un indulto, lo consideraré”, afirmó Herzog, quien también indicó que había intentado facilitar un acuerdo entre la defensa de Netanyahu y la Fiscalía sobre los tres casos abiertos en su contra.
Netanyahu asegura que es una “caza de brujas”
Desde diciembre de 2024, Netanyahu se presenta ante el tribunal dos veces a la semana para el juicio por corrupción en Tel Aviv, aunque a partir de noviembre testificará tres veces por semana para acelerar el proceso. El primer ministro ha calificado el juicio como una “caza de brujas” orquestada por lo que él llama el “Estado profundo”, convirtiéndose en el primer jefe del Gobierno en la historia de Israel procesado mientras ejerce el cargo.
