
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, ha vuelto a reclamar la necesidad de «disminuir el nivel freático del acuífero del campo de Cartagena porque es como una gran cisterna». Vázquez subrayó que «la cisterna está llena» y que el agua que cae como consecuencia de las lluvias torrenciales «desborda absolutamente todo en vez de poderlo contener, en el caso de que el acuífero tuviera unos niveles más bajos».
Durante sus declaraciones, instó a abordar la situación del acuífero del campo de Cartagena: «Me gustaría pensar que, desde quien tiene la responsabilidad del acuífero, que no es la Administración regional, se está abordando la necesidad de descargar este acuífero y que, por tanto, no sea el primer elemento perturbador de las condiciones del Mar Menor; espero que haya algún plan en marcha».
Vázquez realizó estas afirmaciones momentos antes de la reunión del Comité de Asesoramiento Científico del Mar Menor, un «órgano independiente» en el que se evalúa la situación de la laguna salada, incluyendo parámetros como la salinidad y los índices de clorofila.
En dicha reunión, se discutieron datos sobre la entrada de agua dulce en el Mar Menor. Se ha registrado que han entrado al Mar Menor unos 16,6 hm³ de agua dulce, lo que representa una quinta parte de la cantidad de agua que ingresó durante la dana de 2019. Según el consejero, han habido «picos de entrada» que han superado los 100.000 litros por segundo, aunque actualmente la rambla del Albujón es la que se mantiene activa, con un flujo de aproximadamente 1.000 litros por segundo.
No hay arrastres tan importantes
Basándose en imágenes por satélite del Mar Menor, se compararon las condiciones de la dana ‘Alice’ con la de 2019, mostrando que no hay «arrastres tan importantes». Vázquez indicó que «todas las medidas que la ley del Mar Menor ha introducido para evitar estos arrastres han tenido que ver con la diferencia entre las imágenes», a pesar de que en 2019 las precipitaciones fueron de mayor volumen.
También se prestó especial atención a la balsa minera de El Lirio, la cual ha sido restaurada con una superficie de más de 9 hectáreas «que estaban expuestas a la lluvia y las precipitaciones y cuya restauración ha respondido bien». Se destacó que se están realizando labores de recogida de biomasa en las playas, estimando un volumen de aproximadamente 4.000 toneladas.
Para llevar a cabo estas labores de rescate y achiques de agua en sótanos inundados, se han desplegado cerca de 500 efectivos y un centenar de vehículos, a lo cual el consejero llamó la atención sobre la creciente frecuencia e intensidad de las danas en la costa mediterránea.
