El consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha manifestado que existe una «ebullición» de organizaciones vinculadas a la izquierda abertzale «que la tienen tomada con la Ertzaintza». Estas declaraciones aparecen en el contexto de los disturbios ocurridos en Vitoria-Gasteiz el 12 de octubre, donde Zupiria sostiene que el objetivo de los radicales no era la Falange, sino la policía vasca.
Contexto de los disturbios
Zupiria censuró que partidos como EH Bildu y Sumar brinden «cobertura» a estos grupos. Recordó que la última manifestación de la Falange en Euskadi data del 25 de octubre de 2008 y también estuvo plagada de altercados, involucrando a «los padres de estos cachorros». Durante su análisis, se refirió a los incidentes del 12 de octubre, aclarando que no surgieron de una concentración autorizada de la Falange, sino de una contraconcentración que terminó en actos de agresión.
En una reciente entrevista en Radio Popular-Herri Irratia, Zupiria rememoró que, en esa ocasión, el Departamento de Seguridad había prohibido inicialmente la manifestación del grupo radical debido a la situación caótica que había en la calle, pero un recurso judicial determinó que el derecho a la libre expresión de la Falange prevalecía sobre otros aspectos.
La legalidad de la Falange
El consejero de Seguridad subrayó que «Falange es una organización política legal, inscrita en el registro de partidos del Ministerio del Interior desde 1976». A pesar de su reducida relevancia en términos de votación -con apenas 5.000 votos en toda España- Zupiria enfatizó el derecho a manifestarse, que debería ser respetado.
Sin embargo, también destacó la necesidad de actuar contra cualquier ilegalidad perpetrada por la Falange, ya sea en relación con la ley de memoria histórica o la Ley de Seguridad Ciudadana.
Inquietudes sobre organizaciones antisistema
Enfocándose en los grupos «antisistema» que contramanifestaron, Zupiria identificó varios colectivos que, a pesar de no llevarse bien entre ellos, muestren signos de cohesión en ciertos momentos. Hace referencia a Ernai, juventudes de Sortu, GKS y Jardun, que se oponen a la estrategia oficial de EH Bildu. El consejero manifestó su preocupación por la «cobertura» que algunos partidos políticos podrían ofrecer a estos grupos, sugiriendo que esto es un modo de evitar confrontaciones.
Reiteró que el verdadero objetivo de los grupos antisistema durante los disturbios del 12 de octubre era la Ertzaintza, no la Falange, y que buscan desestabilizar el modelo de convivencia existente.
EH Bildu y su contradicción interna
Zupiria también comentó sobre la contradicción que enfrenta EH Bildu, que surgió con el fin de sustituir al PNV pero que se ve envuelta en el uso de la violencia para conseguir sus objetivos. Desde su perspectiva, aunque la izquierda abertzale ha intentado blanquear su imagen tras décadas de violencia, aún enfrentan enormes contradicciones en sus responsabilidades éticas.
A su juicio, mientras que el uso de la violencia es una violación de normas básicas de convivencia, también es cierto que la policía debe estar equipada para ejercer su función de proteger a la ciudadanía, un asunto que ha complicado la estrategia de la Ertzaintza, históricamente orientada a evitar el uso de la fuerza.
En resumen, la declaración de Zupiria pone de manifiesto la complejidad del panorama político actual en Euskadi, lleno de tensiones y diversas interpretaciones sobre el uso de la violencia y los derechos de manifestación en un contexto democrático.
