CUENCA 27 Ago. (EUROPA PRESS) – La Cooperativa Santo Niño de la Bola (Bodegas Taray), constituida hace más de 50 años «con mucho esfuerzo» y «mucha unión» en las afueras del pueblo conquense de Las Mesas, está actualmente ubicada «en el núcleo» de la ciudad. A lo largo de los años, las primeras tinajas han ido dando paso a los modernos depósitos de acero inoxidable en unas bodegas que trabajan arduamente para lograr un mayor reconocimiento y demostrar que «en los pueblecitos también se hacen vinos buenísimos».
Así lo indica, en una entrevista, la gerente de la cooperativa, Mariló García, quien señala que esta cuenta con 750 socios activos y mueve aproximadamente 25.000.000 kilos de uva al año en todas sus variedades, aquellas que los socios desean plantar o el mercado aconseja. «Hoy por hoy en la población todo el mundo es socio de la cooperativa», añade García, convencida de que es «con el esfuerzo de todos los socios» que se logra esa producción en un pueblo «con identidad propia» que defiende «mucho su cooperativa». Esto hace que los trabajadores de la cooperativa compartan el mismo «impulso» que la comunidad.
Aunque el vino a granel es el que sustenta el negocio, la cooperativa inició una línea de embotellado con una máquina de segunda mano que embotellaba entre 500 y 1.000 botellas, principalmente «para la gente de Las Mesas y algunos amigos de otras zonas». Inicialmente, no se centraron mucho en esta línea porque se necesitaba una estrategia comercial que «no teníamos aquí».
Con financiación externa, como la procedente de las ayudas Vinati, lograron en los últimos años establecer una sala de embotellado «en condiciones» y unos métodos «muy buenos» con centrifugadoras y clarificadoras que han permitido que la Cooperativa esté a la altura de cualquier bodega de su categoría.
Consciente de que el volumen de vino embotellado no es significativo en el total de ventas, García admite que «poquito a poquito nos estamos centrando, paso a paso, cada año, con un comercial y con técnicas de comercialización que ya llevamos con una estrategia definida desde la oficina». Sin embargo, reconoce que «es una tarea muy difícil porque entrar en el mercado» es complicado dada la gran cantidad de cooperativas, vinos y referencias existentes.
«Estamos enfocados en hacer un vino de muy buena calidad; creo que tenemos el producto perfecto, porque nuestros socios se dedican a cuidar bien sus explotaciones agrarias», explicando que esto resulta en un producto «de calidad». Asegura que no van a rebajar «el precio por vender más botellas en Estados Unidos». Actualmente, Bodegas Taray vende un 20% de su producción a través de exportaciones, teniendo como principales mercados Alemania, Francia e Italia, y comenzando a incursionar en China, EE. UU. y África, este último con la marca Nouus.
«DAR EL PASITO ADELANTE»
A pesar de la escasa producción, los vinos embotellados de la Cooperativa del Niño de la Bola han logrado importantes reconocimientos en diversos foros y concursos, algo que «enorgullece a cualquiera» y demuestra que un vino de Las Mesas «está a la altura de cualquier otro vino que te cueste mucho más dinero». El director técnico, José Benito Román, mencionó algunos de estos premios, incluido uno reciente para su Taray Crianza de 2022, esperando que sirvan de «impulso» para darse a conocer. «Elaboramos principalmente graneles y somos referencia en calidad de graneles, pero queremos dar ese pasito adelante en el tema de envasados y comercialización».
Sin embargo, a pesar de estos logros, García subraya que «la comercialización es muy necesaria y nos falla el marketing». Reconoce que «nunca hemos hablado en una asamblea general de las estrategias comerciales a seguir», debatiendo más en juntas internas sobre la dirección de la cooperativa. «Estoy segura de que a los socios de Las Mesas les encanta y llevan su vino como bandera», precisa García. «Esto es marketing, es investigación y es un esfuerzo añadido que tenemos que hacer para dar ese saltito que nos falta» y que sus vinos sean reconocidos, porque «están a la par de cualquier buen vino» y son «muy asequibles», demostrando que «para disfrutar de un buen vino no hace falta gastarse mucho dinero».
INVERTIR EN PROGRESO
García resalta que «el objetivo principal de la cooperativa es hacer una liquidación a los socios acorde con el producto que tienen; cuanto más dinero ganen, mejor». Además, enfatiza que la cooperativa «debe ir progresando con el tiempo, porque esto es de todos: de los padres, de los abuelos, de los hijos y de los nietos». Por ello, es necesario invertir no solo para conservar lo que se tiene, sino para generar un progreso. «Nos gustaría ir más rápido, porque es cierto que avanzamos lentamente, pero supongo que esto le sucede a más cooperativas y no solo a nosotros», señala, explicando que llevan más de diez años reinvirtiendo todos los beneficios y buscando diversas ayudas para renovar las maquinarias y no quedar «obsoletos».
Este año, están ampliando los descargaderos, que «llevaban más de 30 o 40 años sin prácticamente ningún tipo de reforma». Además, los camiones cisterna que vienen ahora son mucho más grandes que los tractores que utilizaban anteriormente, algo esencial si se quiere «estar actualizado». «Con el apoyo de los socios, que están por la labor, se está haciendo, y poco a poco se está creando una cooperativa que tiene muchos años, está muy bien cuidada y actualizada», concluye García.
