En Sevilla, el 20 de abril, la presidenta de la Fundación de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Fátima Báñez, y el presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Javier González de Lara, coincidieron en señalar que Andalucía se encuentra en un momento de «dinamismo económico». La comunidad se consolida como la segunda en número de empresas en España, con casi 540.000 sociedades y más de 580.000 autónomos.
Según un comunicado de la CEA, ambos líderes destacaron factores como la estabilidad institucional, la aprobación anual de presupuestos, un marco fiscal favorable a la inversión y creación de empresas, la paz social y un tejido productivo diversificado. También resaltaron el impulso de sectores estratégicos como la digitalización y la sostenibilidad.
En el encuentro ‘Empresa y talento: el reto de liderar’, organizado por la Asociación Española de Directivos (AED) y moderado por su presidente en Andalucía, Marcos Contreras, Báñez mencionó que la «productividad directiva» es la variable diferencial clave. Esta se entiende como la capacidad de liderar una compañía combinando eficazmente talento, innovación e inversión.
En este sentido, Báñez subrayó que no se trata solo de tener recursos, sino de transformar esos recursos en crecimiento y eficiencia, especialmente en un contexto donde la inteligencia artificial (IA) redefine los modelos de negocio. «Estamos en la era de la IA, pero la diferencia la marcarán las empresas capaces de convertir esa tecnología en crecimiento y productividad», afirmó. Este proceso, advirtió, exige redefinir procesos, organización y capacidades internas, así como adaptar la formación del talento a la nueva realidad.
González de Lara también destacó la necesidad de una gestión empresarial «profesionalizada, flexible y orientada a la adaptación al cambio», en un entorno global incierto y con transformaciones aceleradas en los modelos productivos.
Andalucía, en un Momento de Oportunidad
El presidente de la CEA puso de relieve que «la adaptación al cambio es una cualidad absolutamente necesaria, las reglas del juego varían constantemente y el orden internacional se tambalea». Esta adaptación se traduce en una velocidad de aprendizaje crucial para mantenerse y crecer.
Además, indicó que «existe una brecha entre el potencial de las empresas andaluzas y su capacidad para crecer, lo que limita su productividad». Subrayó la importancia de «conectar el talento y la formación con las necesidades de perfiles profesionales demandados por las empresas».
En este contexto, se destacó la oportunidad que representa la inversión en hidrógeno verde en el eje Huelva-Cádiz. Entre los desafíos estructurales, González de Lara mencionó el tamaño medio reducido de las empresas, el desajuste entre formación y mercado laboral, y la necesidad de reforzar la Formación Profesional Dual.
Asimismo, reclamó marcos regulatorios más flexibles y valoró el papel de las empresas como motor de crecimiento y empleo. De forma paralela, Báñez y González de Lara advirtieron sobre el absentismo laboral, que se ha consolidado como «uno de los principales desafíos estructurales para las empresas», impactando directamente en la productividad y el crecimiento empresarial.
Alertaron que el absentismo alcanza tasas del 7% al 8% —superando el 10% en sectores intensivos en mano de obra— y representa un coste superior a 35.000 millones de euros anuales para las empresas y la Seguridad Social. «El absentismo no es un fenómeno coyuntural, es una realidad consolidada», indicó Báñez, señalando que cada día faltan alrededor de 1,5 millones de personas a sus puestos de trabajo en España, afectando la productividad.
González de Lara destacó que este es un reto estructural que requiere mayor implicación institucional y recalcó que «hay que evitar simplificar este grave problema». Coincidieron en que el absentismo responde a una combinación de factores como la salud, la gestión y la cultura laboral, por lo que reclamaron reforzar los servicios sanitarios para recuperar a los trabajadores y mejorar la gestión de recursos humanos.
Al mismo tiempo, González de Lara insistió en distinguir el absentismo injustificado, al que calificó de «insolidario», porque impacta negativamente en quienes asisten a trabajar. Sugirió avanzar en el uso de herramientas digitales e IA para mejorar la gestión de las plantillas.
Una Fiscalidad Excessiva
El encuentro también abordó la percepción de pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos. Báñez remarcó el impacto de la cuña fiscal, que establece en más del 40% la diferencia entre el coste empresarial de un trabajador y su salario neto. «De cada 100 euros que paga una empresa, el trabajador recibe menos de 60», explicó, abogando por medidas como la deflactación del IRPF para que los trabajadores aumenten su capacidad de renta acorde con los salarios.
Finalmente, González de Lara advirtió sobre una «fiscalidad desmedida» que afecta especialmente a las clases medias y dificulta la contratación, en particular en pymes y micropymes.
