El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este viernes un alto el fuego de 10 días en Líbano que podría pausar las hostilidades en el país tras semanas de ataques y operaciones terrestres israelíes, y podría impulsar los intentos de ampliar el alto el fuego entre Irán, Estados Unidos e Israel.
Israel asegura que no ha estado combatiendo con el propio Líbano, sino con el grupo Hezbolá, respaldado por Irán, pero su ofensiva militar supera ya los 2.000 muertos en todo el país, además de miles de heridos, y ha invadido un 15% de su territorio total, al sur del río Litani, que hasta ahora estaba controlado por el Ejército libanés y las fuerzas de la FINUL de Naciones Unidas, que también han sido atacados mortalmente por los israelíes.
A pesar de los hechos, miles de personas en Beirut salieron a las calles para celebrar esta pausa temporal en las hostilidades, que también ha diezmado zonas generalmente libres de bombardeos israelíes como el centro de la milenaria capital, donde se encuentra el barrio cristiano y la zona de las embajadas.
Trump comentó: «Acabo de mantener excelentes conversaciones con el muy respetado presidente del Líbano, Joseph Aoun, y con el primer ministro de Israel, Bibi Netanyahu. Estos dos líderes han acordado que para lograr la paz entre sus países, comenzarán formalmente una tregua de 10 días a las 17:00», escribiendo en un post en la red social Truth.
Las familias desplazadas han comenzado a regresar hacia sus casas en el sur de Líbano y los suburbios del sur de Beirut, a pesar de las advertencias de las autoridades de que no intentaran regresar a sus hogares hasta que estuviera claro si se mantendría el alto el fuego. Anteriormente, Netanyahu aseguró haber aceptado el alto el fuego «para avanzar» en la paz con Líbano, pero también afirmó que «las tropas israelíes sobre terreno soberano libanés no se retirarán».
En su discurso por vídeo, Netanyahu declaró que su Ejército «se extenderá 10 kilómetros al norte de la frontera compartida». «Ahí es donde estamos y no nos iremos», afirmó. Hezbolá ha mantenido que la ocupación israelí otorga a Líbano y a su pueblo el derecho a resistirse a ella, indicando que podrían reanudarse los combates si las fuerzas de las FDI no se retiran.
El Departamento de Estado estadounidense, cuyo jefe Marco Rubio mediió en las negociaciones, declaró que, según el acuerdo, Israel se reserva el derecho a defenderse «en cualquier momento, contra ataques planeados, inminentes o en curso». Sin embargo, el acuerdo afirma que, por lo demás, Israel «no llevará a cabo ninguna operación militar ofensiva contra objetivos libaneses, incluidos objetivos civiles, militares y otros objetivos estatales.»
El texto da a entender que Israel mantiene su libertad de atacar a voluntad, tal y como hizo en los meses posteriores al alto el fuego que puso fin a la guerra anterior. Esta vez, Hezbolá afirma que respondería a cualquier ataque israelí. El acuerdo se produjo tras una reunión entre los embajadores de Israel y Líbano en Washington y un aluvión de llamadas posteriores de Trump y Rubio, según un funcionario de la Casa Blanca.
Estas han sido las primeras negociaciones diplomáticas directas entre ambos países en décadas, a las que Hezbolá se ha opuesto. Líbano ha insistido en un alto el fuego para detener los combates entre Israel y Hezbolá antes de entablar más negociaciones, al tiempo que ha prometido comprometerse a desarmar al grupo paramilitar. Israel y Líbano han estado técnicamente en guerra desde la creación de Israel en 1948, y Líbano sigue profundamente dividido sobre el compromiso diplomático con Israel.
Trump también invitó a los líderes de Israel y Líbano a la Casa Blanca para lo que dijo serían «las primeras conversaciones significativas» entre los países desde 1983. «Ambas partes quieren ver la paz, y creo que eso sucederá, ¡rápidamente!», añadió. Líbano e Israel firmaron un acuerdo en 1983 por el que Líbano reconocerían formalmente a Israel y este, a su vez, se retiraría de Líbano. El acuerdo se rompió durante la guerra civil libanesa y se rescindió formalmente un año después.
Un funcionario de Hezbolá declaró que el alto el fuego era el resultado de las negociaciones de Irán con Washington, en las que Irán había insistido en que se incluyera a Líbano en su propio alto el fuego, desarrolladas gracias a los esfuerzos del mediador Pakistán, que pugna por organizar la segunda ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán en los próximos días.
