PAMPLONA, 4 May. (EUROPA PRESS) – El Ayuntamiento de Pamplona ha presentado este lunes los resultados del Diagnóstico de la Convivencia en la ciudad, realizado por iniciativa del propio Consistorio. Este diagnóstico tiene como objetivo servir de base para la elaboración del I Plan Municipal de Convivencia. Según el estudio, el 71% de la ciudadanía califica la convivencia actual en Pamplona como buena o muy buena. Sin embargo, este dato contrasta con el 88% que percibe un alto nivel de crispación en el debate político, y el 91% que considera que el enfrentamiento político es cada vez mayor, a pesar de que en su entorno no lo es.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, presentó el estudio en compañía de los portavoces de los tres grupos que conforman el equipo de Gobierno: Garbiñe Bueno de EH Bildu, Mikel Armendariz de Geroa Bai y Txema Mauelón de Contigo-Zurekin. Asiron destacó que el estudio revela una «paradoja clara»; la ciudadanía no vive enfrentada en su día a día, pero sí percibe que el espacio público y político está cada vez más polarizado, lo que puede afectar la convivencia ciudadana.
El diagnóstico también indica que un 82% de la población considera necesario un Plan de Convivencia, con solo un 3% opinando que no es necesario. Para el 53%, el colectivo más expuesto a la discriminación son las personas migrantes o refugiadas, y un 75% considera que el uso de las redes sociales empeora la convivencia.
Entre las demandas ciudadanas destaca la mejora de los servicios públicos (32%) y la priorización de la intervención en los barrios (29%). Además, el estudio revela que un 52% de la población evita discutir sobre política y que un 41% asocia la llegada de personas de otros países con una menor seguridad.
El alcalde subrayó que el futuro plan debería configurarse como una herramienta preventiva y de fortalecimiento democrático, en línea con el amplio apoyo ciudadano que muestra el diagnóstico: un 82% considera importante contar con un Plan Municipal de Convivencia.
La metodología del trabajo incluye una encuesta a 828 personas y aporta visiones de los grupos políticos municipales, del tejido social y asociativo, así como del Gobierno de Navarra. Participaron entidades del ámbito de la memoria histórica y un análisis documental. El proceso fue asistido por la Fundación Baketik y CIES Análisis de Mercado y Opinión, con un presupuesto total de 35.695 euros, IVA incluido (18.150 euros para la encuesta y 17.545 euros para el diagnóstico).
Reconocimiento a las Víctimas
Según el diagnóstico, un 70% de la ciudadanía considera prioritario incorporar medidas específicas de reconocimiento y memoria para las víctimas de ETA y de «otras violencias políticas». Un 82% coincide en la importancia de evitar la instrumentalización política de estas víctimas. El estudio establece como clave no solo cerrar debates complejos, sino articular un marco que permita abordar las tensiones de estos temas de memoria sin comprometer el conjunto del plan, ya que un 72% de la sociedad pamplonesa siente que queda una deuda pendiente con las víctimas.
El diagnóstico también identifica factores de tensión que, aunque no necesariamente originan conflicto, afectan el clima social y pueden erosionar la convivencia a medio plazo. Entre ellos, se destacan la crispación política y el endurecimiento del tono del debate público, particularmente visible en momentos simbólicos como celebraciones o episodios de alta confrontación institucional. Aunque el 91% de los encuestados considera que las posiciones políticas están cada vez más enfrentadas, un 71% califica la convivencia en la ciudad como buena o muy buena. Adicionalmente, un 59% afirma no percibir dicha crispación en sus relaciones personales y entornos cotidianos.
El diagnóstico concluye que el Plan de Convivencia debería contribuir a reforzar una cultura democrática del respeto que proteja los espacios de cercanía y promueva relaciones políticas coherentes con la convivencia normalizada que ya existe.
Uno de los consensos alcanzados en el diagnóstico se refiere a la gestión de la diversidad y a la convivencia intercultural como un eje estratégico para el presente y el futuro. Hay una preocupación compartida por el aumento de discursos hostiles hacia la población migrante, con el racismo y la xenofobia considerados como los principales problemas que afectan a la convivencia por un 39% de los encuestados.
El diagnóstico señala que el Plan de Convivencia puede jugar un papel clave al articular enfoques preventivos (educación, sensibilización, mediación comunitaria, trabajo en barrios) junto a políticas estructurales que fortalezcan la inclusión, la igualdad de derechos y la cohesión social.
Además, se sugiere que el Plan Municipal de Convivencia debería impulsar mecanismos de escucha y corresponsabilidad más flexibles y accesibles, dado que un 17% de la población desconoce la eficacia de los mecanismos actuales. También se identifican tensiones recurrentes en la vida cotidiana relacionadas con ruido, ocio, fiestas, molestias vecinales, turistificación, vivienda y densidad de usos. Estas mencionadas como problemas relevantes por un 14% de la ciudadanía. Se concluye que la respuesta institucional no debería basarse únicamente en normativa o sanción, sino que debe apoyarse en medios prácticos de mediación y prevención.
Se destaca que el Plan de Convivencia debe priorizar la intervención en los barrios (29%) y la mejora de los servicios municipales (32%), y ofrecer herramientas prácticas para la gestión de conflictos cotidianos.
