
PAMPLONA, 2 Abr. (EUROPA PRESS) – El arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, Florencio Roselló, ha lavado los pies a varios internos en la celebración de la eucaristía del Jueves Santo en el centro penitenciario de la capital navarra.
El arzobispo ha señalado que «mucha gente no entiende que el arzobispo lave los pies a los presos, que se agache ante ellos». «Nuestra sociedad sigue siendo justiciera, dura, y no entiende que yo me incline ante vosotros, os lave los pies, os los bese y os diga: ‘Te perdono’. Vivimos en un mundo cargado de orgullo y carente de sencillez, en una sociedad llena de soberbia y necesitada de humildad. Vivimos tiempos de ajustar cuentas sin espacio para el perdón. Hoy os traigo la sencillez, la humildad y el perdón que Jesús llevó a sus discípulos en el lavatorio de los pies», subrayó Roselló.
El acto se realizó en la capilla de la cárcel como parte de la celebración de la eucaristía del Jueves Santo, un gesto simbólico que recuerda el lavado de pies que Jesús efectuó a sus discípulos en la Última Cena, horas antes de su crucifixión. Este acto ha sido realizado por el arzobispo durante 35 años en diversas cárceles españolas, siendo los últimos tres en el centro penitenciario de Pamplona.
A la eucaristía asistieron varias decenas de presos y presas, así como el personal del centro y del equipo directivo, un grupo de voluntarios de la Pastoral Penitenciaria bajo la dirección de la delegada episcopal, Mariaje Irigoien, el capellán de la prisión, Javier Arbilla, y el diácono permanente, Fernando Aranaz.
Durante su discurso, Roselló recordó a los internos que «Jesús también vivió la experiencia del encierro, del juicio, del rechazo, de la incomprensión». Además, enfatizó que «Jesús sabe lo que es sentirse señalado, juzgado y abandonado. Vivió un juicio falso y una condena injusta. Por eso, este día Él está aquí de una manera muy especial».
El arzobispo animó a los internos a reconocer que «su vida tiene valor, que hay un futuro para vosotros fuera». «Luchad por él, trabajad por conseguirlo. Vuestra historia no debe terminar entre estas paredes. Dios os creó libres y debéis luchar por vuestra libertad, por caminos distintos de los que os han traído aquí. Si queréis, siempre hay posibilidad de comenzar de nuevo. El futuro es vuestro y en la Iglesia queremos ayudaros a conseguirlo», declaró.
Roselló les exhortó a acercarse a Jesús, asegurando que «Él da sentido a nuestras vidas». Comentó que «muchas veces, con vuestra entrada en la cárcel, os dais cuenta de que os ha fallado todo. Y solo nos queda Dios, que nunca falla. Él ha dado su vida por todos nosotros, independientemente de que estemos en prisión o en libertad. Os pido que recéis en vuestra celda, que habléis con Él. Rezad por vuestras familias, ellas sufren en silencio vuestra estancia en prisión. Os pido que recéis también por las personas a las que vuestros actos han causado un daño, por las víctimas. Ellas también merecen nuestro recuerdo y oración».
Para concluir, el arzobispo transmitió un mensaje de esperanza, recordando que «hoy vengo en nombre del Señor a serviros, a lavaros los pies, a deciros que Dios os quiere y quiere que salgáis pronto de aquí, a deciros que hay gente que os quiere, que os espera, a deciros que hay una vida por delante también pensada para vosotros, pero que tenéis que luchar por ella». Añadió que «este día es para plantearse la vida y también servir a los compañeros, estar cerca de los que más lo necesitan y hacer realidad lo que nos ha dicho Jesús: ‘También vosotros debéis lavaros los pies unos a otros’.»
