El presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán, acompañado por el consejero de Cultura, Turismo, Deporte y Juventud, José Luis Pérez Pastor, ha recorrido diferentes intervenciones de conservación del patrimonio en los municipios de Castañares de Rioja, Fonzaleche, Foncea y Cellorigo. Estas iniciativas, promovidas con el apoyo del Ejecutivo regional a través de la Orden de Ermitas 2024-2025, suman una inversión total de 119.986 euros.
Compromiso con el Patrimonio
El presidente Gonzalo Capellán ha destacado el propósito de este recorrido: “visibilizar la preocupación, el cuidado y el valor que el Gobierno de La Rioja le da a nuestro rico patrimonio histórico-artístico en espacios donde se celebran muchas actividades, no solo eclesiásticas, sino que muchas de las ermitas o iglesias también sirven a esos municipios para desarrollar diferentes actividades culturales y sociales”. Estas actuaciones se han realizado a través de la Orden de Ermitas, cuyo presupuesto en el presente ejercicio supera los 1,8 millones de euros. Además, ha señalado “el compromiso y la implicación de los ayuntamientos, que, a pesar de ser pequeños, realizan un esfuerzo económico importante para afrontar estas actuaciones”. La cooperación entre administraciones fomenta la suma de esfuerzos y recursos para preservar el patrimonio.
Intervenciones en Castañares de Rioja, Fonzaleche, Foncea y Cellorigo
El recorrido comenzó en la ermita de San Miguel en Castañares de Rioja, un edificio del siglo XVIII ubicado en el cementerio municipal. Se han realizado trabajos de rehabilitación en la cubierta a través de un proyecto que ha contado con una subvención de 9.960 euros, representando el 56,99% del presupuesto total de la obra, que asciende a 17.476 euros. La intervención incluyó el levantado de tejas, limpieza, colocación de placa asfáltica como impermeabilización y recolocación de las tejas recuperadas, asegurando la conservación del templo que tiene protección integral.
En la Iglesia Parroquial de San Martín de Fonzaleche, un templo con origen románico y ampliaciones entre los siglos XII y XIII, se han restaurado los muros de la fachada con el objetivo de corregir patologías estructurales y de conservación, como grietas, erosión de la piedra y pérdida de cohesión. Las obras, financiadas con 18.137 euros —el 67,15% del presupuesto total de 27.011 euros—, han incluido limpieza y rejuntado de fábricas, inyecciones de consolidación con morteros de cal y recuperación de revestimientos interiores para reforzar la estabilidad del edificio.
La tercera intervención visitada fue la del retablo de la Dolorosa y su mesa de altar en la Iglesia Parroquial de San Miguel de Foncea, financiada con 29.680 euros, lo que supone el 63,34% del coste total de 46.858 euros. Esta pieza rococó de madera dorada y policromada, datada hacia 1780, incluye esculturas de Cristo con la cruz a cuestas, la Dolorosa y el Ecce Homo. Los trabajos han comprendido desinsectación, consolidación estructural, limpieza y reintegración cromática, recuperando el esplendor original del conjunto artístico.
Finalmente, se llevó a cabo la fase final de restauración de la cubierta del templo parroquial de San Millán en Cellorigo, con una subvención de 63.754 euros, equivalente al 79,85% del presupuesto total de 79.842 euros, concluyendo un proceso que se inició en 2018. Esta intervención ha permitido completar la restauración de la cubierta de la nave este, incluyendo la instalación de una nueva estructura de madera, aislamiento térmico y recolocación de teja cerámica, garantizando así la protección del edificio y preservando sus elementos históricos.
La Orden de Ermitas como herramienta clave
En el marco de la Orden de Ermitas 2024-2025, el Gobierno de La Rioja ha destinado un total de 1.827.616 euros. Para esta convocatoria, se presentaron 105 solicitudes, de las cuales se han concedido 79 ayudas, atendiendo todos los proyectos que cumplían los requisitos. La media de las ayudas concedidas asciende al 66,83% del presupuesto de ejecución, pudiendo alcanzar hasta un 90% en los casos de mayor necesidad.
Estas intervenciones son fundamentales para proteger y mantener edificios y elementos históricos de gran valor, asegurando la conservación de cubiertas, muros, retablos y otros elementos patrimoniales. Además, al poder planificarse por fases, los ayuntamientos pueden afrontar proyectos más complejos de manera ordenada y sostenible, garantizando que estas construcciones continúen siendo un referente del patrimonio local y un recurso para vecinos y visitantes.
