ALMERÍA 5 May. (EUROPA PRESS) – El análisis del teléfono móvil de Ó.F.S., el vecino de León investigado como supuesto autor de la muerte a puñaladas del doctor Rafael Piorno Fermoselle en su vivienda de Roquetas de Mar (Almería), revela hasta 14 contactos telefónicos cifrados con el agente de Policía Nacional y supuesto ‘ideólogo’ del crimen, J.J.F.M., entre los días 22 y 24 de agosto de 2024, esto es, el día anterior y el posterior a la fecha de los hechos.
Así se desprende del informe técnico sobre el ‘volcado’ del terminal del sospechoso elaborado por la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de Almería, al que ha tenido acceso la prensa. Este informe pone de manifiesto la relación entre ambos investigados a través de llamadas, videollamadas y mensajes de texto, si bien no se ha podido recuperar el contenido de las conversaciones.
El análisis también apunta que el presunto homicida habría mantenido contactos previos al crimen con el agente y antiguo paciente del doctor Piorno, a quien tenía agendado bajo el alias ‘Siguiendo la senda’. Las defensas, hasta el momento, sostienen que el crimen por apuñalamiento se precipitó de forma accidental al frustrarse un supuesto robo en la casa del médico.
Los agentes concluyen que los investigados estuvieron en contacto entre sí a través de sus teléfonos al menos desde las 8:30 horas del 22 de agosto; día en el que «se realiza la vigilancia a la casa de la víctima», quien había puesto a la venta la vivienda que aún habitaba en la calle Enrique Granados de Aguadulce.
Ese mismo día se habría producido una conversación entre Ó.F.S. y el doctor Piorno, en la que el investigado le manifestó al facultativo de 76 años su intención de acudir al día siguiente a ver la vivienda bajo la excusa de comprarla, según sostienen los investigadores.
Los contactos telefónicos entre ambos investigados se mantuvieron hasta el día 24 de agosto -el día después del crimen- hasta las 22:40 horas. Según las pesquisas de la Guardia Civil, ese día el investigado J.J.F.M. habría trasladado a su ‘compinche’ a la estación de autobuses de Almería para facilitarle su vuelta a León.
BILLETE DE BUS
El teléfono móvil del investigado también ha permitido recuperar los billetes de autobús que condujeron a Ó.F.S. el día 21 de agosto desde León hasta Madrid y desde Madrid hasta Almería, donde llegó sobre las 15:00 horas.
Para los investigadores, el viaje hasta Almería coincide con la reserva de habitación que, ese mismo día, sobre las 17:30 horas, habrían realizado el agente de Policía Nacional y su pareja sentimental -investigada como presunta colaboradora- en un hotel de Aguadulce. El propio agente habría trasladado a su compinche hasta allí tras recogerlo en la estación.
No obstante, la Guardia Civil no ha emitido informe técnico alguno sobre el teléfono del policía, puesto que el dispositivo solo presenta información a partir del 26 de agosto, cuando «pasó a utilizar un nuevo terminal» en el que «no hay ningún elemento en relación con los hechos» por los que también está imputado su hijo como supuesto encubridor.
La defensa del agente de Policía Nacional, ejercida por la letrada Elisabeth Guerrero, del bufete Boutique Legal, ha avanzado que impugnará el valor probatorio de este informe al no acreditar hechos que puedan incriminar a su patrocinado, dado que no se tiene constancia del contenido de las conversaciones.
DILIGENCIAS AÚN PENDIENTES
La instrucción del caso, cuyo enjuiciamiento se espera a través de un tribunal de jurado, se encuentra pendiente de otras diligencias de parte por resolver, tras lo cual se podrá avanzar con la conclusión de la investigación judicial que desencadenó la operación ‘Alhabana’ de la Guardia Civil.
El cadáver del doctor Rafael Piorno Fermoselle fue encontrado en su vivienda de Aguadulce poco después de ocurrido el crimen. La investigación desembocó en la detención de los dos varones, quienes permanecen en prisión provisional, comunicada y sin fianza desde septiembre de 2024.
Asimismo, se mantiene como investigada la pareja sentimental del policía, a quien se acusa como supuesta colaboradora, pues era la propietaria del vehículo empleado en los desplazamientos, así como al hijo del agente, de quien se sospecha que habría puesto a su padre en contacto con el vecino de León que habría dado muerte al doctor.
Los sospechosos mantienen que el crimen se precipitó al frustrarse un robo en la casa del médico, rechazando así la existencia de un asesinato premeditado y sosteniendo que se trató de un «forcejeo» en el que se acabó provocando de un modo casi accidental la muerte de la víctima.
Con base en sus versiones, ambos acudieron sobre las 15:45 horas del 23 de agosto del pasado año a la finca de la calle Enrique Granados, la cual habrían vigilado previamente, preparados para cometer solamente «un robo»; cuestión que la familia del doctor ha cuestionado durante la instrucción.
Los acusados se habrían valido de que el doctor tenía en venta la vivienda, en la que también pasaba consulta, para presentarse con la excusa de una posible compra, de forma que Ó.F.S., quien era un desconocido para el médico, habría tocado a la puerta con el pretexto de interesarse por la compra de la casa.
En un momento dado, tras abrir la puerta, el sospechoso habría atacado al facultativo con un tásers como el que fue encontrado posteriormente por los investigadores durante los registros domiciliarios realizados en Roquetas de Mar, Almería y León, para inmovilizar a la víctima.
UN POSIBLE FORCEJEO
No obstante, se estima la posibilidad de que el médico hubiera tratado de defenderse en algún momento con un cuchillo ante su adversario; cuchillo con el que, tras un supuesto forcejeo, resultó apuñalado hasta en tres ocasiones por su rival en el cuello y a la altura de los hombros.
Tras el crimen, el agente de Policía Nacional habría accedido a la vivienda de manera que no pudiera ser reconocido por el médico. Según se desprende de la investigación, entre ambos habrían maniatado a la víctima, quien falleció poco después, sin haber pedido ayuda a emergencias.
Consumado, de un modo u otro, el crimen, ambos sospechosos habrían intentado limpiar los restos de sangre de la vivienda y eliminar los vestigios que quedaron del delito, para lo cual se llevaron de allí las prendas de ropa ensangrentadas del médico, quien era muy conocido en la localidad por haber integrado las listas del PP en las elecciones municipales de 2023.
El policía abandonó la vivienda seguido de su compinche, quien habría usado ropa limpia de la víctima para no levantar sospechas. De este modo, habrían cargado en la furgoneta aparcada en las proximidades una bolsa de plástico con los efectos retirados del crimen para abandonar la escena. El cuerpo, que fue hallado dos días después de su muerte gracias al aviso de un vecino, apareció maniatado y con varias heridas punzantes.
Los agentes de la Guardia Civil que investigaron el caso hallaron en un local de la ciudad de Almería arrendado por uno de los detenidos diferentes efectos relacionados con los hechos. En los registros practicados en León y Roquetas de Mar también se intervino una pistola, un machete de grandes dimensiones, munición y un tásers, entre otros efectos.
La investigación permitió constatar que el policía, en situación de inactividad y quien «conocía de manera directa al fallecido», sabía de «sus rutinas y horarios». Ambos investigados, según la Guardia Civil, eran conscientes de las medidas de seguridad que debían adoptar para no ser localizados antes y después de los hechos.
