PAMPLONA, 22 Ago. (EUROPA PRESS) – La vicepresidenta y consejera de Memoria y Convivencia, Acción Exterior y Euskera del Gobierno de Navarra, Ana Ollo, ha visitado en Otsondo uno de los campos de voluntariado organizados dentro del proyecto ‘Fronteras de Hormigón’. Esta iniciativa, cofinanciada por el Instituto Navarro de la Memoria y el Instituto Navarro de la Juventud, ha permitido recuperar una treintena de búnkeres franquistas en el Pirineo Navarro a lo largo de ocho años, gracias al compromiso de 350 jóvenes.
Durante su visita, Ollo destacó el valor de estas actividades para «sensibilizar a las nuevas generaciones ante el avance de mentalidades involucionistas y autoritarias». Según ha indicado el Ejecutivo, la frontera navarra está salpicada por 2.000 fortificaciones, más de 10.000 en toda la cordillera pirenaica, levantadas por el régimen franquista. Estas fortificaciones quedaron abandonadas tras la guerra, hasta que en 2017, el Instituto Navarro de la Memoria consideró que podían ser un elemento clave en su política de recuperación de la memoria y sensibilización, especialmente entre la población juvenil.
En concreto, en el búnker de Otsondo trabajan actualmente 25 jóvenes de distintas autonomías, que se suman a los voluntarios que participaron en la primera quincena de agosto en la rehabilitación de otras dos fortificaciones en Ibardin (Bera). Estos campamentos de voluntariado forman parte de las iniciativas desarrolladas este verano por el Instituto Navarro de la Memoria, en colaboración con el Instituto Navarro de la Juventud (del departamento de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias).
Desde su puesta en marcha, el trabajo voluntario de más de 350 jóvenes ha permitido recuperar un número importante de fortificaciones en localidades como Burguete, Igal, Erratzu, Bera, Lesaka, Otsondo, Eugui o Isaba. Además, el proyecto cuenta con el apoyo, desde 2022, de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática.
Colaboración local y legado histórico
La vicepresidenta Ollo, acompañada por el director del Instituto Navarro de la Memoria, Josemi Gastón, destacó la importancia del apoyo de las entidades locales de los valles y áreas donde se ubican estas construcciones, como el Ayuntamiento de Baztan. La recuperación de estos búnkeres contribuye también a completar y enriquecer la red de las trece ‘Rutas de Fronteras de Hormigón’, consideradas ‘espacios con memoria’.
Estas edificaciones, que incluían elementos para la ubicación de nidos para ametralladoras, cañones anticarro, morteros y refugios, fueron construidas en el territorio foral en dos fases. En la primera fase, hasta 1940, se hicieron un total de 115, mientras que en la segunda fase, hasta 1955 aproximadamente, se completaron 1.836 edificaciones. De esta segunda etapa se planificaron 2.884, por lo que 1.047 búnkeres no se llegaron a construir.
Conciencia de la juventud
Ollo transmitió a los jóvenes participantes en este campo de voluntariado «la importancia del compromiso de la juventud para mantener viva la memoria de la violencia injusta del régimen franquista, en un contexto actual marcado por el auge de nuevos fascismos que pretenden legitimar políticas del terror y la falta total de empatía y respeto hacia los derechos humanos».
La vicepresidenta concluyó afirmando: «La convivencia en nuestra sociedad no puede basarse en el olvido ni la negación, sino en la memoria crítica. La memoria no es solo una cuestión de pasado, sino de futuro; estos trabajos no solo sirven para recuperar un patrimonio, sino para concienciar y sensibilizar contra el autoritarismo». Asimismo, destacó que «la historia ha demostrado la inutilidad de estas edificaciones, que además restaron recursos económicos y humanos muy necesarios para la sociedad civil en la dura época de la posguerra, donde el hambre y las condiciones eran muy difíciles».
Finalmente, Ollo enfatizó que «la mejor línea de defensa contra la intolerancia y el fascismo, antes y ahora, es la construcción de un mundo basado en la democracia, los derechos humanos, la justicia y la libertad».
