La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha escalado con una serie de ataques israelíes sobre Teherán y el sur del Líbano, mientras que Irán amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz como represalia si Donald Trump ataca sus centrales eléctricas. La situación en esta importante vía marítima continúa siendo crítica, con Irán dispuesto a actuar en respuesta a las presiones diplomáticas de Washington.
Irán y el estrecho de Ormuz
Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, que coordina las Fuerzas Armadas iraníes, ha declarado que si Washington ataca las centrales eléctricas, Irán responderá de forma inmediata con varias medidas, entre las cuales destacan:
- Cierre total del estrecho de Ormuz hasta la reconstrucción de las centrales dañadas.
- Ataques a infraestructuras en Israel y a intereses vinculados a Estados Unidos en la región.
- Destrucción de centrales eléctricas en países que alberguen bases militares estadounidenses.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, enfatizó que “las amenazas y el terror no hacen más que reforzar nuestra unidad”. Además, afirmó que “la ilusión de borrar a Irán del mapa muestra desesperación frente a la voluntad de una nación que hace historia”. En este contexto, el barril de Brent ha alcanzado los 112,91 dólares, su mayor nivel desde julio de 2022.
EE.UU., todas las opciones abiertas
Tras el ultimátum de Trump, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, informó que la Fuerza Aérea y la Armada iraníes están “completamente debilitadas”, y que todas las opciones, incluyendo el envío de tropas para asegurar la isla de Jarg, están sobre la mesa. “¿Está el presidente en proceso de desescalar esta guerra o de volver a escalarla? No son mutuamente excluyentes”, agregó Bessent en una entrevista con NBC News.
El funcionario también indicó que el sistema de mando del régimen iraní “está sumido en el caos”, señalando que “la mayor parte de lo que se ve son acciones de lobos solitarios”.
Netanyahu y la escalada israelí
El Ejército israelí ha lanzado ataques a gran escala sobre Teherán, dirigidos a instalaciones militares y de inteligencia. Tras anunciar una ofensiva contra viviendas y puentes sobre el estratégico río Litani en el sur del Líbano, Israel bombardeó la principal autopista de la zona, aislando a Tiro, la ciudad libanesa más importante.
El presidente libanés, Joseph Aoun, calificó estas acciones como una “violación de la soberanía del Líbano” y considera que constituyen un preludio a una inminente invasión terrestre.
Durante una visita a Arad, uno de los lugares impactados por un misil iraní, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que su país “aplastará al enemigo y ganará la batalla” contra Irán, instando a otras naciones a unirse a la ofensiva. Además, se reportó que Irán ha lanzado más de 400 misiles balísticos desde el 28 de febrero, de los cuales aproximadamente el 92 % han sido interceptados.
Aumentan las víctimas
Los recientes ataques han incrementado el número de víctimas en los tres países afectados por el conflicto. Al menos 210 niños han muerto y otros 1.510 han resultado heridos en Irán desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Sanidad iraní.
El gobierno iraní no ha ofrecido un balance global oficial de muertos desde el 5 de marzo, cuando situó la cifra en 1.230. Sin embargo, la ONG opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, estima que los fallecidos ascienden a 3.230, entre ellos 1.406 civiles. En Líbano, la guerra ha causado más de un millar de muertes y cientos de miles de desplazados, mientras que los ataques contra Israel han resultado en 15 muertes en territorio israelí y 4 mujeres fallecidas en Cisjordania ocupada.
