En Madrid, a 16 de octubre, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, ha rechazado el comentario del magistrado del Tribunal Supremo que investiga el caso Koldo. Este juez mostró su «estupor» por el hecho de que un investigado en la situación del exministro José Luis Ábalos mantenga el acta de diputado.
Montero afirmó que «cada poder debe intervenir en su ámbito», y no ofreció más detalles en declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso.
Fuentes gubernamentales criticaron las declaraciones del magistrado Leopoldo Puente, quien investiga a Ábalos por varios delitos de corrupción, argumentando que estas sobrepasan su ámbito de competencia. «Es como si el Legislativo se queja del Poder Judicial», señalaron.
La controversia se genera tras un auto emitido por Puente en la víspera, donde pidió «reflexión» sobre el hecho de que Ábalos continúe siendo diputado a pesar de los «consistentes indicios» de que ha cometido «muy graves delitos». El magistrado también comentó que el derecho constitucional a la presunción de inocencia no debería ser un «obstáculo» para implementar algún mecanismo legal que lo impidiera.
El juez descartó la prisión para Ábalos
A pesar de esto, Puente decidió no ordenar prisión provisional para Ábalos, aunque advirtió sobre un creciente riesgo de fuga y destacó que los indicios en su contra son ahora más «robustos» tras el último informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil relacionado con su situación patrimonial.
Las declaraciones del magistrado han generado una división en PSOE y PP, provocando respuestas de líderes de la Cámara Baja. Uno de ellos es el vicepresidente Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, quien afirmó el pasado jueves que la Mesa del Congreso no contempla cambiar el Reglamento para expulsar a Ábalos. Incluso sugirió al exministro que se presentara a unas elecciones para buscar mayorías que le permitieran hacerlo.
Por otro lado, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, se mostró alineado con Puente y expresó su «estupor» al considerar que Ábalos debería dejar su escaño, mientras sigue votando cada semana lo que dictamina Pedro Sánchez.
