
MADRID 7 de mayo. (EUROPA PRESS) – La periodista Sonsoles Ónega, pregonera de las fiestas de San Isidro 2026, ha rendido homenaje a Madrid con un emotivo discurso en el que destacó el «alma de mujer» de la ciudad. En su intervención, evocó imágenes de la capital como «madre de adopción», describiendo la calle Melancolía y a la icónica «Chica de Ayer», quien «acoge sin mirar a quién», aunque «haya que ser buitre, que no paloma, para vivir aquí».
A las 20:00 horas, Ónega salió al balcón de la Casa de la Villa, acompañada por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y concejales de todos los grupos políticos, para pronunciar el pregón de las fiestas que representan no solo a su ciudad, sino también a su madre Marisol, su abuela Soledad y su bisabuela Julia.
Sin ocultar su emoción por el desafío de ser pregonera, describió a Madrid como «el sueño de las provincias» y «la primera vez del emigrante», enfatizando que la ciudad es «tierra de promisión» y «el parvulario de todas las emociones». «Madrid es el número 7 de la calle Melancolía, es la Chica de Ayer, el chotis de la pradera, La Elipa y Atocha en su mediodía», exclamó. «¡Madrid es la madre que nos parió!»
Hasta los independentistas «se pirran» por conseguir escaño en Madrid
Ónega también señaló que Madrid es «madre de adopción como nadie» y que acoge a todos. «Madrid tiene alma de mujer, con mando en plaza», afirmó, lamentando que «de todo culpan a Madrid», añadiendo que «no hay independentista que no se quiera quedar» en la ciudad. «Todos se pirran por conquistar tu escaño», bromeó mientras deseaba «larga vida a esa ambición». En su análisis, Madrid se presenta como «el corazón de esa España que late con pulsos de fiebre», como escribiera Rafael Alberti.
La herida de la vivienda que no sana
Durante su intervención, también hizo eco del «quejido» de la ciudad respecto a la crisis de la vivienda: «No sana la herida de la vivienda. A mí me duele, como a todos, que haya que ser buitre y no paloma para vivir aquí», lamentó. Agradeció al alcalde por haber entregado las llaves de 116 pisos en El Cañaveral, indicando que «116 vidas que se ponen en marcha» es una medida necesaria.
La periodista consideró que la otra «herida íntima» de Madrid es «la modernidad», mencionando que el cierre de librerías y pequeños comercios afecta a los barrios que se están vaciando. Sin embargo, reconoció que también hay quienes están apostando por la ciudad y emprenden nuevos negocios. «Duelen las obras como muelas de tanto apretarlas», ironizó sobre la situación actual de las obras en la ciudad.
“Madrid no sería Madrid sin tanta política y tanta acampada”
En su emotivo discurso, Ónega también resaltó que «a Madrid le sienta bien la capital, aunque esté mordisqueada por la revuelta». Destacó que «no hay mangante que no te tema, Madrid». La comunicadora propuso incluso cambiar el nombre del lugar por «Madrifestación», debido a las numerosas protestas y manifestaciones que tienen lugar en la ciudad. «No faltan los motivos para salir a la calle un día sí y otro también».
Por último, expresó su cariño por la ciudad y el deseo de que los madrileños disfruten de las fiestas «con mesura y prudencia». «Madrid, yo quiero ser siempre de aquí. Pasearme por el Prado, perderme en el Rastro, contar las baldosas de Moyano», concluyó con un deseo lleno de nostalgia y conexión con su hogar.
