El presidente estadounidense, Donald Trump, ha confirmado este lunes que la delegación de Estados Unidos encabezada por el vicepresidente, JD Vance, se encuentra de camino a Pakistán para una nueva ronda de conversaciones de paz con Irán, prevista para las próximas jornadas en Islamabad. Además, ha advertido a Teherán de que «no juegue» con la iniciativa, ya que no ha aclarado si participará en esta nueva ronda.
«Están en camino ahora. Estarán allí esta noche», afirmó el dirigente estadounidense en una entrevista con el diario ‘The New York Post’. Trump también expresó que «supone» que habrá nuevas conversaciones tras la primera ronda de contactos mantenida el pasado 11 de abril en Islamabad con mediación paquistaní.
El presidente apuntó: «Supongo que, a estas alturas, nadie está jugando juegos», después de que Irán indicara que por ahora «no ha tomado una decisión» sobre su participación en esta segunda ronda de conversaciones con Washington, reiterando que «no es serio» en sus esfuerzos diplomáticos por sus acciones en el terreno.
Ante la nueva ronda de contactos, el mandatario se ha mostrado abierto a participar en las negociaciones de forma personal, asegurando que «no tiene ningún problema» en reunirse con dirigentes iraníes. «Si quieren reunirse, y tenemos gente muy capaz, pero no tengo ningún problema en reunirme con ellos», apuntó Trump.
Trump ha recalcado que en el centro de las negociaciones en Islamabad están las ambiciones nucleares de Irán, especificando que la línea roja de Washington para cualquier acuerdo es que el país asiático debe «deshacerse de sus armas nucleares». «Es todo muy simple. No habrá arma nuclear», señaló.
El viaje de Vance a Pakistán se produce ante la posibilidad de una segunda ronda de contactos que seguiría a las maratonianas conversaciones de hace diez días, cuando se superaron las 21 horas de reunión con la delegación iraní. En este momento, la incertidumbre rodea la cita en Pakistán, aunque medios estadounidenses como la cadena Fox apuntan que el presidente considera que podría alcanzarse un acuerdo en esta segunda cita.
Estos contactos directos no tienen precedentes desde la Revolución Islámica, pero aún no han logrado cerrar la brecha para que estas dos grandes potencias puedan salvar más de 40 años de rivalidad.
