En un contexto laboral marcado por el absentismo, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha señalado que este fenómeno se ha convertido en «el gran drama, el gran problema» del mercado laboral actual. En el marco de la inauguración del VI Encuentro del Comercio de CEOE-C4 en Toledo, Garamendi hizo un llamado a los sindicatos para mantener un diálogo y buscar soluciones efectivas.
El absentismo laboral representa un coste significativo, estimado en 33.000 millones de euros, compuesto por 16.000 millones para el Estado y otros 16.000 millones para las empresas. Garamendi ejemplificó la gravedad de esta situación en el pequeño comercio, donde la falta de un solo trabajador de un equipo de tres puede resultar en un 33% de absentismo.
Garamendi destacó que la CEOE está colaborando con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones para abordar este problema, aunque expresó su preocupación por la falta de disposición de los sindicatos para trabajar en conjunto. A pesar de que la CEOE no tiene la solución definitiva, enfatizó la necesidad de un diálogo para eliminar un porcentaje del absentismo que podría liberar entre 5.000 y 6.000 millones de euros, lo que permitiría mejorar el funcionamiento del sistema de salud y de las mutuas.
El presidente de la CEOE también reflejó la urgencia de fomentar la sucesión generacional dentro de las empresas, planteando interrogantes sobre quién tomará la antorcha en la industria ante la jubilación de muchas personas. «Nos falta talento, nos falta gente para trabajar», reconoció.
El comercio como motor económico
En su discurso, Garamendi definió el comercio como uno de los motores fundamentales de la economía española, representando el 15% del Producto Interno Bruto (PIB). Resaltó la capacidad del comercio para diversificarse y generar desarrollo en todo el territorio español.
Una herramienta contra la despoblación
Por su parte, el presidente de Cecam, Ángel Nicolás, subrayó la importancia del comercio en Castilla-La Mancha, donde este sector representa el 12% del PIB y genera alrededor de 120.000 empleos directos. Nicolás enfatizó que el comercio no solo es un conjunto de negocios, sino un componente vital para la vida de las comunidades, considerando que su cierre puede debilitar la estructura social de una localidad.
El pequeño comercio enfrenta un entorno complicado, afectado por una creciente carga regulatoria que, en muchos casos, resulta injustificable. Nicolás destacó que los retos del comercio incluyen la digitalización, la adaptación a nuevos hábitos de consumo y el sostenimiento en zonas rurales despobladas.
Defendiendo los intereses de los comerciantes, Nicolás abogó por la implementación de medidas que favorezcan la competitividad y la creación de un marco normativo estable que promueva el crecimiento empresarial. «Promover el crecimiento empresarial es la clave para mejorar la productividad y generar empleo», afirmó.
Concluyendo su intervención, Nicolás hizo hincapié en la importancia del diálogo social y la cooperación con el gobierno regional. “Que todo es mejorable, ya lo sabemos, pero no por eso vamos a dejar de reconocer la mano amiga de un Gobierno autonómico que acuerda los grandes retos con los empresarios», afirmó, instando a continuar trabajando juntos para mantener el comercio como pilar fundamental de la economía regional.
