BARCELONA, 19 de mayo de 2026. La situación legal de Jonathan Andic, el hijo del fundador de la marca de moda Mango, Isak Andic, ha dado un giro inesperado tras la decisión del Juzgado de Instrucción número 5 de Martorell, que ha ordenado su prisión provisional eludible con una fianza de 1.000.000,00 euros. La magistrada que lleva el caso ha señalado indicios de «una participación activa y premeditada» en la muerte de su padre, ocurrida en diciembre de 2024 en las Cuevas del Salnitre de Collbató, en Barcelona.
Según el auto judicial consultado, la jueza ha identificado numerosas contradicciones en las declaraciones de Jonathan Andic. En su primera declaración, realizada el 14 de diciembre, día de la muerte de Isak, Jonathan afirmó haberse adelantado a su padre unos cuatro o cinco metros mientras caminaban. Dijo que su padre se detuvo para tomar fotografías y que no lo tenía a la vista, momento en el que escuchó un ruido y vio un cuerpo rodando entre los matorrales. Sin embargo, en su segunda declaración, realizada el 31 de diciembre de 2024, Jonathan cambia su relato, describiendo que su padre había utilizado el teléfono al inicio de su paseo y que su relación era buena, a pesar de ser apartado de la empresa en 2015.
Contradicciones y Crisis Familiar
La jueza también ha destacado que, de acuerdo con los testimonios de varios testigos, en 2015 se produjo una crisis en la relación entre padre e hijo, lo que llevó a Isak a apartar a Jonathan de la gestión de la firma. A pesar de que Jonathan declaró no tener desavenencias con su padre, un análisis de sus mensajes de WhatsApp apunta a lo contrario, siendo el principal motivo de sus conflictos la «obsesión» del hijo por el dinero.
La situación se intensificó a mediados de 2024, cuando Jonathan se enteró de que su padre planeaba cambiar su testamento para crear una fundación con fines benéficos. Esto provocó un cambio en la conducta del hijo, quien intentó reconciliarse con su padre.
Las Pruebas de la Investigación
En el contexto de la investigación, la magistrada se basa en un informe de la Unidad de Intervención de Montaña de los Mossos d’Esquadra, que realizó simulacros para determinar cómo se produjo la caída de Isak. Los investigadores concluyeron que, para que la marca en el suelo encontrada en la escena del suceso fuera posible, se requerían al menos cuatro movimientos en ambas direcciones, algo que sugiere un acto deliberado en lugar de un simple accidente.
Además, el informe forense indica que la caída de Isak Andic se asemejó a la de alguien lanzado por un tobogán, con las lesiones concentradas en el lado derecho del cuerpo. Esto descarta la posibilidad de que hubiera tropezado o resbalado de forma accidental.
Inconsistencias en las Llamadas al SEM
La jueza también expone que Jonathan realizó dos llamadas al Sistema de Emergencias Médicas (SEM). En la primera, afirmó que su padre había caído por un barranco, mientras que en la segunda modificó su versión, alegando que iba adelante y que escuchó un ruido de piedras tras lo cual vio a su padre caer.
La incoherencia entre estas declaraciones y su testimonio ante los Mossos también ha sido destacada, lo que añade más peso a las dudas sobre su versión de los hechos.
Manipulación y Desaparición de Pruebas
La magistrada ha señalado que Jonathan cambió su teléfono móvil tras los hechos y borró el contenido del anterior, que desapareció en circunstancias dudosas coincidiendo con la reapertura del expediente judicial en marzo de 2025. Su secretaria afirmó que fue robado en Quito, Ecuador, durante un viaje relámpago, aunque las investigaciones no han logrado confirmar esta versión.
Ante todas estas evidencias, la jueza resume los indicios en su auto: «La mala relación del hijo con el padre; la existencia de un posible móvil económico con la creación de la fundación; una planificación del lugar de los hechos; y diferentes versiones que no se corresponden con la realidad». Asimismo, enfatiza las lesiones encontradas en la autopsia que descartan la caída como resultado de un accidente.
